Cacicazgos... o la Vida en la Aldea
Entre 1000 a.C. y 1000 d.C. estos asentamientos tribales, con el apoyo de la producción agrícola y el comercio, crecieron para convertirse en sociedades más sofisticadas, consolidándose como pequeñas aldeas, de modo que en el momento de la conquista la ladea era la base de la civilización indígena, donde la actividad religiosa, artesanal y comercial tomaba lugar.
A la cabeza de esta jerarquía se encontraba la figura del “Cacique” o jefe guerrero, una posición que normalmente se heredaba a través de la sucesión por línea materna apoyada por la creencia en poderes sobrenaturales y religiosos.
El Cacique gobernaba junto con un Consejo de Ancianos, una especie de nobleza indígena formada por sacerdotes, líderes comerciales, guerreros y por supuesto, el chamán, que cumple diversas funciones como el principal intermediario entre el reino de lo sobrenatural y la realidad cotidiana. La nobleza tenía un poder inmenso, distribuía la riqueza el poder y el conocimiento, consolidando sus posiciones de privilegio para explotar a sus inferiores y tener acceso a las riquezas y esclavos. Los estratos inferiores de la sociedad, la gran mayoría, fueron compuestos de artesanos y campesinos, y debajo de ellos, los esclavos y prisioneros de guerra.
Con los años los pueblos y su población crecieron, comenzando a subdividirse, dando lugar a sectores de la aldea más vinculados por origen y lazos de parentesco. Estos sectores de aldeas se unieron para convertirse en redes o confederaciones conocidas como "cacicazgos". Cada cacicazgo tenía un territorio específico y era gobernado por un cacique. Estas tempranas asociaciones políticas operadas principalmente como base para el comercio y la guerra, formaban parte de una jerarquía de poder regional organizadas de acuerdo al tamaño de la población y el territorio. Adicionalmente, los cacicazgos podían integrar unidades políticas y militares más grandes conocidas como señoríos. Un señorío era una especie de feudo que abarcaba un vasto territorio y población gobernados por un señor que tenía un poder casi mítico y sin límites, mientras que los caciques tenían poder sobre cada cacicazgo individual.
El sistema de cacicazgos y señoríos floreció en los 750 años anteriores a la conquista. Influenciada por las avanzadas técnicas agrícolas y arquitectónicas y los conocimientos en astronomía de las civilizaciones Inca y Maya (y luego la Azteca), la agricultura logró avances significativos, fertilizantes naturales fueron descubiertos y sofisticados sistemas de riego fueron empleados mientras que las habilidades artesanales fueron desarrolladas para la construcción de puentes, caminos y templos en los asentamientos principales.
Si bien centros ceremoniales monumentales como los de Tikal o Chichén-Itzá no se han encontrado en Costa Rica (probablemente debido a que la población era más pequeña), las recientes excavaciones han revelado que las civilizaciones precolombinas en la región eran mucho más avanzadas de lo que anteriormente se creía.
